La vocación

Hoy quiero continuar hablándoles un poco más del entusiasmo, de la vocación y talentos.

Hace unos días les decía que todos tenemos talentos, tenemos una habilidad que nos lleva a ser cosas de una manera especial, ese talento se une a la vocación. Existen diversas formas de entender el concepto de entusiasmo, y en gran parte se encuentra ligado a la vocación, en cuanto a que en cada individuo se manifiesta de manera particular y, muchas veces, impredecible. Se trata de un aspecto de nuestra vida muy difícil de comprender, dada su naturaleza intangible y las infinitas combinaciones que se dan en la construcción de cada personalidad, lo cual deriva en infinitos caminos para analizar la mente y sus características. Sin embargo, incluso las personas más reservadas sienten debilidad por una actividad, y emanan una alegría capaz de iluminar una ciudad entera cuando tienen la posibilidad de llevarla a cabo. Les ha pasado? Hay tareas, trabajos o labores que nunca se casarían de realizar, lo hacen con tal alegría que no quieren parar y lo mejor es cuando por medio de eso que realizan alegran o hacen felices a otros. Todo lo contrario es cuando se hace algo con ganas de terminarlo pronto porque es fastidioso, aburrido o simplemente no nos gusta.


Ni siquiera quienes se muestran más apagados, aquellos que evidencian una sensación de derrota ante los desafíos de la vida, pueden esconder su felicidad si se les presenta un objetivo que toque esa parte tan profunda de su ser que, muchas veces, solo ellos conocen.

El entusiasmo se despierta por motivos y de formas diferentes en cada uno. La vida moderna, que nos sumerge desde nuestro nacimiento en una sociedad consumista, suele conducirnos a una espiral de inconformismo y decepción ante la idea de no poder alcanzar nuestros objetivos, tanto a nivel emocional como profesional. Todo comienza cuando permitimos que otros decidan cuáles son nuestras necesidades, qué nos hace felices, con quiénes queremos compartir nuestra existencia. Se dan cuenta que esto no solo aplica a lo profesional sino a lo sentimental, muchas veces se fracasa en el amor o elegimos mal y nos dañan por estas razones antes descritas. Por eso En la mayoría de los casos, dado que dichas elecciones no son propias, llega un punto en el cual perdemos el entusiasmo y se desmorona toda la estructura a nuestro alrededor.


Conclusión: la solución, por lo tanto, es tan simple como desgastante: cuestionar cada aspecto de nuestra vida, para dar con la combinación de objetivos y necesidades que verdaderamente nos corresponde… ¡Feliz día!

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